El Renacimiento, fue una etapa de transición de la Edad Media a la Edad Moderna en Europa que dejó un importante legado artístico y social en la humanidad. El ser humano se acercó a la luz del conocimiento para barrer con siglos de supersticiones de la oscura época de las cruzadas.

Así pues, el artista pasó de artesano a creador y se centró en la expresión del ser humano para configurar su obra. Por su parte, ser humano, tomó más consciencia de su papel fundamental en la sociedad y quiso volver a su esencia. Una serie de cambios que puso al Renacimiento en el inicio de la transformación global.
En el Renacimiento, el ser humano se acercó a la luz del conocimiento.

En el Renacimiento, el ser humano se acercó a la luz del conocimiento.

Hoy, esa transformación global está sucediendo nuevamente. Estamos atravesando la revolución digital. El primer trimestre del año dejó al globo terráqueo confinado por culpa de una pandemia típica de la época medieval que nos obliga a relacionarnos a través del código binario, coincidiendo con la irrupción del 5G, una tecnología de vanguardia que ampliará las capacidades comunicacionales y creará la «aldea global» de la que tanto viene hablando la comunidad digital.

Estamos atravesando la revolución digital…coincidiendo con la irrupción del 5G.

Los primeros datos de este confinamiento arrojan a un ser humano más consciente del entorno donde vive, una cercanía con lo natural en lo que a su estilo de vida se refiere: alimentación, hábitat e, incluso, maneras de trabajar.

En este enclave, hacemos un viaje en el tiempo, un viaje de más de 500 años y entramos en una de las ciudades más emblemáticas de Europa, Tortosa, al sur de Cataluña – España, donde, desde hace un cuarto de siglo, se viene celebrando la Fiesta del Renacimiento, declarada fiesta de interés turístico nacional.
Es interesante destacar que Tortosa es la capital de la comarca del Bajo Ebro y está rodeada de tierras de sembradío de olivos milenarios, además del arroz o el naranjo.
La tercera semana de julio las calles de Tortosa se ven repletas de un río de turistas nacionales y extranjeros, que recorren el siglo XVI. Olores, sabores y costumbres de aquella época se recrean en los comercios donde la vestimenta y las recetas centenarias son las protagonistas. Por otra parte, autoridades y nobles, figuras relevantes de la sociedad tortosina, pasean sus trajes medievales por la ciudad.

Este año, la edición queda aplazada,, no se prevén actividades que aglutinen a ese río de turistas. El año 2020, será recordado como el año cuando la pandemia confinó el Renacimiento, sin embargo, la edición de 2021 promete ser una de las más apoteósicas, porque, coincidirá además, con el encuadre que se le quiere dar a Tortosa en 2021: «capital cultural de Cataluña».