Cuando Grace Kelly, la actriz fetiche del director hollywoodiense del suspenso, Alfred Hitchcock, y Rainiero, el príncipe más entrañable de Mónaco, se casaron, demostraron al mundo que los cuentos de hada se hacen realidad. Ese cuento, favorito de Europa, en el que la plebeya conquista el corazón del príncipe, convirtió a Mónaco en uno de los principados más ‘fashion’, con princesas ‘fashionistas’, Carolina y Stefanía y fue el inicio, quizá, de la modernización de la monarquía europea.

La historia se repite y esta vez es el príncipe Alberto Grimaldi, el hijo de Rainiero, quien se casa con una plebeya, la nadadora olímpica Charlene Wittstock.

Mientras tanto, en Inglaterra, Diana Spencer, de familia noble, fue la princesa engañada por un príncipe que prefirió a una mujer, entonces, 

casada, también de familia nobiliaria…Camila Parker Boyle, hoy, Camila de Cornualles (ducado) casada con su príncipe eterno, Carlos de Gales, primero en la línea de sucesión al trono de Inglaterra. Una historia que causó histeria colectiva porque, el pueblo, prefería a su ‘reina de corazones’, Diana, antes que una divorciada, amante legendaria del príncipe Carlos…al final, el amor triunfó, pero el engaño le costó el reconocimiento público como Princesa de Gales. 

Pero, entonces, al palacio de Buckingham, entró Kate Middleton, una universitaria bien relacionada con la realeza, pero sin ningún título real hasta que se casó con el príncipe William, segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, llenó el palacio de principitos y se convirtió en duquesa de Cambridge y próxima Reina de Inglaterra.

Por su parte, siguiendo la ‘neo-tendencia real’, una actriz afroamericana de Hollywood, Megan Markle, se casó con el príncipe Harry, sexto en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, y se convirtió en duquesa de Sussex, pero, este año renunciaron al trono y a toda vinculación de financiación real y se fueron a conquistar el activismo.

Entretanto, en España, una periodista, simpatizante del comunismo, Letizia Ortíz, de familia anti monárquica, se convierte en reina consorte por casarse con el rey Felipe VI, después de la abdicación de Don Juan Carlos y pasa a ser la reina Doña Letizia.

Incluso, los más conservadores, optaron por la tendencia de incluir en sus consortes a mujeres sin título nobiliario, aunque sí burguesas: (1) la reina Máxima de Holanda (Argentina) y (2) la gran duquesa, María Teresa de Luxemburgo (Cuba), con excepción de (3) la reina Matilde de Bélgica, cuyo linaje sí procede de familia nobiliaria, siendo la única reina consorte de Europa que no es plebeya.

Cabe destacar que este año se ha terminado de detonar el escándalo en la Casa Real española con el rey emérito, Don Juan Carlos como protagonista, pero desde hace casi 20 que se inició la transición con el casamiento de Felipe VI con una mujer del pueblo, un encuadre predilecto por los grandes escritores de cuentos donde una plebeya anti monárquica se convierte en reina y tiñe su pelo rubio cada vez más rubio y luego moreno, cada vez más moreno, coincidiendo con la reconquista de Latinoamérica o, más bien, la era de los refugiados.

Por otro lado, hace casi un siglo, Inglaterra dio cetro y corona a la más longeva, la Reina Elizabeth, y de un modo ‘polaid’, podría saltar al príncipe Carlos para coronar, a su fallecimiento, a la pareja más carismática: William y Kate, pero, por otro lado, el príncipe Harry, con histórico por hacer apología al nazismo, se casa con Megan Markle, una actriz de Hollywood, mulata y rompe relaciones con la Corona…¿se estará preparando un escándalo en Windsor?

A todas estas, lo que sí puede verse con claridad es que la estrategia es adaptar a la realeza a la realidad, nuevos tiempos, nueva demografía que evite revueltas por entramados de corrupción, aunque, lo peor estaría por llegar si tuviéramos que tener a plebeyos viviendo como reyes y al pueblo, ese al que tanto defendió por desahucio, como esclavo, algo típico en dictaduras comunistas iconoclastas.

Así pues, la monarquía europea estaría lanzando un mensaje de adaptación a los nuevos tiempos o ¿estamos en tiempo de transición hacia las repúblicas europeas?