El atractivo esencial de la mujer es su dulzura, ese rasgo imperecedero que rompe todas las barreras físicas, porque ejerce un gran poder de persuasión en la mente de quienes la rodean. 

La actitud sosegada con la que la mujer aborda las situaciones más incómodas, será la prueba irrefutable de su alta inteligencia emocional, sin embargo, aunque sabemos que, como ser humano, la mujer puede reaccionar de manera brusca, una mujer admirable evitará sumergirse situaciones extremas. 

Así pues, al descartar lo tóxico como estilo de vida, la mujer admirable y dulce está preparada para amar y ser amada sin cuestión, aceptando en su núcleo más íntimo a alguien como ella. Entonces surge la mujer enamorada.

La mujer enamorada lo da todo en pareja ya que, al parecer, es en pareja donde puede sentirse plena. Aunque muchas mujeres afirmen sentirse enamoras de ellas mismas o de la vida o de las flores, lo cierto es que una mujer tiende a sentirse invencible amando y siendo correspondida.

El amor correspondido es el ideal más deseado, pero, algunas veces, las formas de medir la correspondencia de ese amor, lleva a parejas a separarse por discordias acerca de quien ama más y se desvanece ese concepto de pareja ideal que tantas envidias genera.

En muchas ocasiones, la mujer tiende a ser quien clama más atención o, al menos, quien soporta menos la carga de amar de más, así pues, la mujer enamorada se torna lo opuesto a lo que quiere y termina por decidir vestir el largo velo de la nostalgia, aunque sigue eternamente enamorada.