En cada mujer existe un lado despiadado, ese que pese a las muestras de arrepentimiento de sus enemigos, ejecuta su plan de venganza sin piedad…

Aunque parezca sacado del guión de una telenovala barata, este tipo de comportamientos existen y llegan a destruir legados solo por capricho, rebeldía o, lo que es peor, frustraciones incurables de las mujeres despiadadas.

No se trata de fijar estereotipos que encasillen a una mujer extremadamente sexy que ambiciona más de lo que le dan y por ello se frustra, ni tampoco excluir a aquellas que lo tienen todo y que siempre quieren más, no, se trata de ver que cualquier mujer, en alguna etapa de su vida, puede caer en este estado tóxico.

Lo peor de las actitudes despiadadas es que quien lo sufre no se da cuenta en qué momento adquirió esa categoría. No se sabe si de tanto callar la mujer termina gritando o si de tanto hablar, crea un altavoz ensordecedor; pero lo que quizá sí se sepa es que caer en un estado tóxico es fácil cuando no se tiene ética.

En cualquier caso, recuperar la cordura es totalmente loable, porque somos seres humanos imperfectos, pero, aunque el arrepentimiento lleva siempre al perdón, hay casos en los que la mujer no solo no se arrepiente, sino que se banagloria argumentando que su falta de ética está justificada…