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Todas las revoluciones surgen de un malestar social, ese que se origina por la sobreexplotación de los recursos, sobre todo los humanos, y por el que se culpa a la especulación.

En este contexto, en el sector de la comunicación, específicamente, las PYMES y las grandes empresas, no están respetando el job description de los cargos ni el pensum curricular de los profesionales. Piden a un profesional que tenga todos los perfiles de producción por un sueldo básico y eso es insólito.

Es decir, exigen que un profesional no solo tenga una carrera y un master (culpa de la Ley de Bolonia), si no que, además, agrupan todos los perfiles: el periodista/comunicador que redacta el  contenido, el fotógrafo que captura el momento, el diseñador que compone la creatividad, el productor audiovisual que anima la pieza y la secretaria que publica todo el contenido. A este nuevo perfil se le llama COMMUNITY MANAGER.

Este performance de neo esclavismo está haciendo que el contenido digital 3.0 sea pobre, carente de creatividad y, sobre todo, nocivo para los profesionales del sector que deben bajar su caché para conseguir trabajar, porque, la comunicación digital tal y como está planteada no está siendo impactante, está siendo más barata.

Ante este panorama, los grupos de presión deberán crear sus respectivas protestas, manifestaciones que den notoriedad al malestar y regulen el sector para que sea imperante que todo el producto audiovisual que se use para el comercio se regule, así todos deberán tener credenciales necesarias para poder trabajar y contratar.

Es imperante exigir que quienes trabajen en el sector digital tengan credenciales que avalen su identidad profesional, las que se consiguen a base de estudios certificados (no valen tutoriales de YouTUBE). Por otra parte, los autónomos, PYMES y empresas, deberán pagar a profesionales para tener publicidad digital como norma regular en cualquier ámbito comercial donde cualquiera no podrá operar sin las debidas licencias.