El mundo de la moda tiene tanto que ver con el arte que, de hecho, es arte puro. Los delineantes, modistas, orfebres y demás artesanos que, con pasión, elaboran las piezas que luego quedan en la memoria colectiva como símbolo de distinción, son dignos de admiración. Como un médico que salva vidas, el artista salva almas.

El polémico, polifacético y todas las bandas que le quiera conferir la industria del show business a Erik Putzbach, es por su propio mérito. Desde reclamar la fortuna de su difundo marido en TELECINCO, hasta ser víctima de la fama en TVE1, además de nuevos novios en LA VANGUARDIA, son temas que despiertan interés en la opinión pública.

Así pues, durante el confinamiento mundial por el COVID-19, el crítico de moda y ‘socialicé’, Erik Putzbach, mostró su faceta más artística y femenina, posando, en su casa de Sitges, con «una colección de más de 400 vestidos» (según entrevista concedida a Enric Trias de la Vanguardia), como si de un cuento de Ada se tratara.
Posados de princesa, reina o actriz icónica y, sobre todo, de Miss Mundo…un mundo, el de las misses, que le atrae de manera recurrente, de hecho, estaría encantado de volver a ser miembro del jurado de algún concurso de belleza, donde poder sacar a relucir su veredicto como experto en moda.
Cabe destacar que no es la primera vez que el colaborador de televisión muestra su femineidad frente a las cámaras…la noche de la celebración de Miss Trans Star International, concurso de belleza que se viene llevando a cabo durante casi una década en Barcelona, España, y del que fue miembro del jurado, apareció en la alfombra roja con un kimono de seda y unos stilettos vertiginosos. Cada etapa oscura en la historia, deja a un ser humano distinto, o mejor dicho, saca la esencia de cada quien. La resiliencia, esa capacidad que tiene el ser humano de recuperarse de los traumas, le concede a cada quien el libre albedrío, ese poder de elegir cómo comportarse después de los estados de crisis.

«El confinamiento me ha servido para mostrar al mundo mi maravillosa colección de vestidos» Erik Putzbach

Después de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, el diseñador de alta costura, Christian Dior, sacó su movimiento más icónico: ‘Good look’, vestidos pomposos y ostentosos para subir la moral de las mujeres que, sin más remedio, habían usado monocromos vestidos, hecho por lo que fue criticado, pero que se ha convertido en histórico por haber ayudado a combatir la tristeza de la pos guerra.

«Mis posados diarios me mantuvieron muy ocupado, lo cual hizo la cuarentena mucho más llevadera y entretenida» Erik Putzbach